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Adiós Tía Paty, adiós Tío Melbourne

  • Writer: María José
    María José
  • Mar 11
  • 3 min read

El 14 de febrero estaba cada vez más cerca, y eso significaba tres cosas muy claras.Primero: se terminaba oficialmente la primera parte de nuestro viaje.Segundo: se venía una nueva aventura que les voy a contar en la próxima entrada del blog (porque tampoco voy a hacerles spoiler ahora).Y tercero: al volver de nuestra expedición nos esperaba otra travesía, pero esta vez de la mano de nuestro fiel cacharrito. Sí, un road trip. Pero no cualquier road trip: uno con la noble misión de cambiarnos de ciudad y terminar la segunda parte de nuestra Working Holiday en un lugar un poquito menos caótico que Melbourne. O al menos esa era la esperanza. Lamento decepcionar a mis románticos, pero nuestro 14 de febrero fue de lo más normal y cotidiano.


Melbourne fue la gran metrópolis que nos recibió cuando llegamos a Australia. Básicamente, fue la ciudad que nos enseñó a sobrevivir como inmigrantes: aprender a usar el transporte público sin perderse (cuyo caso nunca fue el mío), entender distintos acentos de inglés y, sobre todo, aceptar que el clima puede tener las cuatro estaciones en un mismo día, es por ello que aunque en Melbourne haya 40º en pleno verano, sin lugar a dudas tendré un paraguas en mi cartera, y eso mis queridos lectores no es hacer el ridículo, aunque no lo crean...


Los últimos días tenían un sabor medio agridulce. Por un lado, tocaba despedirse de muchas personas que se cruzaron en nuestro camino: compañeros de trabajo, amigos nuevos y ese tipo de gente que aparece en los viajes y que, en pocas semanas, se vuelve parte importante de la historia. Pero por otro lado también había entusiasmo, porque cada despedida era, en el fondo, el comienzo de otra aventura.


Nuestra despedida de Melbourne fue al más puro estilo turista. Caminamos una última vez por el corazón del CBD y por su icónica estación de Flinders Street, ese lugar que parece ser el punto de encuentro oficial de media ciudad. También pasamos por su famosa biblioteca, uno de los lugares más instagrameables de Melbourne. Sí, claramente también caímos en la tentación de sacar fotos.



Flinders station



Melbourne State Library

Y por qué no decirle, almorzamos una rica "anvorguesa" en Five Guys, un lugar muy famoso mulilmente, ya que tiene sucursales en Estados Unidos (siendo el de Disney el más famoso), Alemania y Straya Mateee! Como toda despedida merece algo dulce, terminamos tomando un helado en Yo-Chi, una heladería muy famosa y bastante viral en redes sociales. Vendría siendo algo así como el equivalente australiano de Yousere en Santiago… aunque -y aquí voy a decir algo polémico— según mi humilde opinión, ninguna heladería le gana a Olympia, la del metro Salvador. Lo siento, Australia. Tenías que saberlo. Aunque, según Felipe, no hay mejor heladia que Renni, o más bien conocida como la heladería de la quesería en Graneros. Entre nos.. no puedo creer que a Felipe le encante tanto Graneros...



Aprobado por Felipe


Fue como tocar el cielo... Lo chistoso fue que pedimos unas papas fritas pequeñas (por que productos se venden por separdo), y no dieron una tonelada de papa fritas.


La gracia de Yo-Chi es que tú mismo te sirves el helado. Literalmente puedes echarte la cantidad y los sabores que quieras (lo cual suena peligroso cuando uno llega con antojo). Después vas pasando por distintas estaciones para agregar toppings y salsas. Había de todo: chocolates, galletas, frutas… ¡hasta una salsa muy gourmet de chocolate blanco con pistacho! En ese momento uno entiende perfectamente por qué ese lugar se volvió viral.



Lo recomiendo para una vez en la vida, tampoco es para volverse locos. Mejor Olympia.


Algunos de los toppings


Nuestro último paseo por Melbourne estuvo lleno de recuerdos de cuando recién llegamos y explorábamos la ciudad como si todo fuera nuevo: cada calle, cada café, cada rincón. Sin duda, Melbourne siempre va a tener un lugar especial en nuestros corazones. Aunque también en nuestros recuerdos de viento helado, lluvia inesperada y cambios de clima completamente dramáticos. GOOD BYE MEL! C U NEXT TIME!



 
 
 

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