El Cacharro de los sueños
- Felipe Sepulveda

- Jan 29
- 2 min read
Updated: Mar 11
Después de un par de semanas en McKinnon, nos dimos cuenta de que Australia es un país diseñado para vehículos. Hay toda una cultura de gente que viaja con casas rodantes, el costo de la bencina es bajo, el precio de autos usados es económico, los jóvenes reciben un auto antes de cumplir los 18.
El transporte público es bueno, los trenes conectan con otras ciudades e incluso hay uno que te lleva desde Melbourne a Sidney, creo que se puede pagar por unos camarotes donde duermes mientras el tren viaja. Pero aún así, dentro de la ciudad el transporte puede ser lento y un trayecto que en auto toma 15 minutos, en transporte se vuelve 1 hora.
Con la intención de viajar en nuestras mentes, con la Cote decidimos tomar una decisión relevante en Septiembre, compraríamos un auto.
Ninguno de los dos hemos sido dueños de vehículos antes, por lo que ir conociendo las responsabilidades de tener un auto ha sido toda una aventura en sí misma.
Tuve que moverme como 2 horas para llegar al hospital de Sunshine donde me iba a encontrar con el vendedor de un Toyota que encontré a buen precio en internet. Se llamaba Mark, era chino, el tipo era simpático y salimos a dar una vuelta en el auto.
El andar era suave, todo lo visible del auto estaba funcionando bien, y terminé convenciéndome cuando el chino me dice que no debía preocuparme por nada porque, según él, "It's Toyota maaan". El tiempo le daría la razón.
Con este cacharro que ya lleva 20 años de vida y más de 200 mil km. recorridos, hemos sumado al kilometraje nuestras propias salidas a la península de Melbourne, a la costa, e incluso hemos viajado a una isla. En todos nuestros viajes jamás hemos tenido dramas con el auto, y así crecimos un cariño por nuestro Cacharro.
La Cote lo ha usado más que yo para salir a trabajar, y vivió en persona la gloria y gracia del buen Toyota Camry. Mientras iba conduciendo por las calles de Melbourne le toca detenerse en una luz roja, justo detrás viene una niña manejando su Mazda 2 mientras probablemente veía el celular. Acto seguido, el Mazda choca por detrás a Cacharro y el resultado es impresionante, un pequeño rayón en el parachoque trasero de nuestro amigo, y una pérdida total para el Mazda contendor.

Lo blanco que ven en el parachoques es el único rasguño que recibió nuestro cacharro. Entre los nervios la Cote no alcanzó a sacarle una foto al vehículo contendor, pero quedó hecho mierda. Imagínense que la niña que la chocó tuvo que salir por la puerta de los pasajeros, ya que la puerta del piloto no le abrió.
Ah, y casi olvidaba mencionar que era el primer día de trabajo de la Cote en otra empresa de Cleaning, la pobre se tuvo que ir a trabajar después de accidente.
Un recuerdo honroso para mi amigo Antonio, el primero del grupo en conseguir pérdida total del vehículo.
Esperamos que Cacharro siga siendo nuestro fiel acompañante en nuestro viaje por Australia, y cuando llegue el momento de despedirse deseo que pase a otro que lo aprecie tanto como nosotros.



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