La Casita de Kew
- Felipe Sepulveda

- Jan 27
- 2 min read
Updated: Mar 11

Pasamos por varios alojamientos antes de poder llegar a un lugar más estable en la ciudad de Melbourne. Pasamos por el tranquilo barrio de McKinnon, donde los viejitos van a retirarse. Estuvimos un mes en las cercanías del centro, en un suburbio energético y con vida nocturna llamado Windsor.
Hasta que a finales de octubre decidimos quedarnos en un lugar que quedara cerca del corazón de Melbourne y al mismo tiempo no perdiera de vista la naturaleza sobre la que se cimienta la orbe.
Y así fue como llegamos a Kew.
En esta casita es donde hemos pasado la mayor parte de nuestra estadía en Melbourne. Fue una estadía bastante interesante, ya que cuado llegamos tuvimos de house mates a dos hermanos asiáticos y a una pareja de franceses, Elise y Michael, que pronto se convirtieron en nuestros amigos, y con quienes también pasamos la navidad.
En Australia es muy extraño que el Landlord (dueño del inmueble) viva en la casa junto con las personas a quienes les arrienda. Para nuestra suerte o mala suerte nos tocó la experiencia de vivir con nuestro Landlord.
Nuestro Landlord se Llama Bert, pero Felipe decidió apodarlo como Dc. Chapatín, por lo loco que estaba y para hablar en clave cuando él estuviese presente.
Dc. Chapatín tenía un sinnumero de reglas para cumplir, desde días y horarios fijos para realizar la lavandería hasta la 'shut up hour' que comenzaba a las 9 p.m. En la casita de Mckinnon también tuvimos shut up hour, peor era a una hora más decente (10 p.m). La cote trabajaba en eventos en la tarde noche, y había días que por trabajo llegaba entre 12 a 1 de la madrugada, en donde primero sí o yes hacía una parada en la cocina, encomendándose a todos los dioses para que Bert no la oyera, por suerte nunca la retó, pero un par de veces el Dc. Chapatín sí nos llamó la atención por hacer mucho ruido.
Gracias a la casita de Kew cocimos a nuestros buenos amigos Elise y Mikael, una pareja de franceses muy jóvenes, que al igual que nosotros también se están aventurando en Australia, pero con su 'Van life', y gracias a su ban han logrado recorrer los mejores tesoros que esconden los estados de Victoria y New South Wales.
Pero siempre recordaremos a nuestro housemate Rogelio. Un chico de Tailandia que estaba estudiando… nunca supimos exactamente qué, porque como tenía TEA jamás nos habló. Aún así, nos hizo cómplices silenciosos de todas sus fechorías culinarias a la hora de preparar sus batidos.El más icónico fue su batido de berries, que tenía como ingrediente estrella nada más ni nada menos que un enjuague bucal rosado.
¡Gracias por tanto, Rogelio! Siempre te recordaremos.



La mayoría de nuestras aventuras tuvieron como punto de despliegue la casita de Kew.